MARÍA ORTIZ

-PROFESSIONAL EQUESTRIAN PHOTO AND VIDEOGRAPHER-

En mi familia tanto el arte como los caballos han sido dos pilares fundamentales durante generaciones y desde muy pequeña demostré un gran interés por ambos.

Mi abuelo, quien durante muchos años se dedicó laboralmente al mundo ecuestre, fué quien me inculcó el amor y pasión por los caballos. Mis primeros años montando a caballo fueron junto a él y posteriormente, cuando me mudé a Bizkaia, comencé a formarme en la disciplina de la Doma Clásica.

Compartir tiempo con ellos me ha enseñado mucho más de lo que cualquiera podría llegarse a imaginar. Siempre han sido mi refugio, mi hogar y el motivo de mi felicidad. Puede cambiar la forma de compartir mi vida con ellos, pero nunca cambiará el inmenso espacio que ocupan en mi corazón.

Se podría decir que en los últimos años, el mundo ecuestre “ha realizado una metamorfosis” en mi vida, he cambiado el casco y las botas por una cámara y un trípode. Pero mi lugar siempre está ahí, junto a ellos.

En cuanto a la fotografía, siempre fué un mundo por el cual me interesé desde bien pequeña. Recuerdo ver a mi madre llevar siempre consigo su cámara fotográfica, como si de mayor tesoro se tratase, y ahora entiendo el por qué. Por aquel entonces vivíamos aun en el mundo de las cámaras analógicas, los revelados y los negativos, muy lejos del mundo digital y el avance que a día de hoy ha llegado la fotografía.

Recuerdo como si fuese ayer a mi madre prestándome su cámara y enseñandome a sacar mis primeras fotografíasas. En su día me prestó su mayor tesoro y hace unos años me regaló el mío propio, que me acompaña en todos y cada uno de los campeonatos. Durante varios años estuve formandome tanto en fotografía y vídeo como en su edición posterior. Algo que a día de hoy sigo y seguiré haciendo puesto que este es un mundo que sigue en continuo crecimiento y reciclarnos es algo que considero de gran importancia para poder ofrecer la mejor calidad de trabajo a mis clientes.

Para mí la fotografia me da la capacidad de poder expresarme sin decir ni una sola palabra. Siempre he creído que una fotografía expresa claramente los sentimientos que uno percibe al capturar ese momento. Siento que, al fotografíar a un caballo, se siente el amor, la pureza, la libertad y la nobleza de tal manera que te abrazan el alma.

Del amor y de la pasión por estos dos pilares tan importantes en mi vida fué por lo que nació Photortiz.

El caballo es el propio arte en su estado más puro.